Se colocó una baldosa por la Memoria en la casa del autor de El Eternauta en Beccar

Fue en la ex vivienda de Héctor Germán Oesterheld, escritor de la emblemática historieta, quién habitó gran parte de su vida en un chalet aledaño a las vías de la estación de Beccar. En el lugar, se honró su historia de militancia y lucha política con una baldosa distintiva.

El acto de reconocimiento simbólico de colocación de la baldosa fue organizado por Barrios por la Memoria y Justicia de Zona Norte perteneciente a la Comisión regional, y se llevó a cabo desde pasadas las 11.30 de hoy en la casa del reconocido escritor Héctor Oesterheld, en Rivadavia 1985, bordeando la vía del Ferrocarril Mitre en la Estación de Beccar.

Rufina Gastón es integrante de la Comisión de la Memoria y Justicia de Zona Norte, y en diálogo con QuePasa se refirió a la confección de la baldosa: “Lo que se puso es que ahí vivió y creo su personaje de El Eternauta, Héctor Germán Oesterheld y la fecha en la que fue secuestrado y desparecido”.

“Con cada baldosa buscamos rescatar la figura de ese compañero, artista, escritor con todo lo que hizo y con todo lo que les deja a los jóvenes de hoy. El objetivo es que se conozca el lugar y que el día de mañana se pueda conservar como un espacio de memoria y darle una entidad de museo”, expresó Gastón.

13493189_10208210221225961_783748888_oEse chalet esquinero de tonalidades amarillas y recubierto de verde, cerquita de las vías de la estación Beccar, fue donde Héctor Oesterheld y su pareja, Elsa Sánchez, vivieron durante décadas y criaron a sus cuatro hijas: Marina, Estela, Beatriz y Diana.

Pero además, la casa de los Oesterheld en Rivadavia 1985, no sólo inspiró la célebre historieta que significó dos años de entregas semanales en 365 páginas, sino que se convirtió en un espacio inevitable para la efervescencia juvenil de la época.

el-eternautaEra de madrugada, apenas las tres. No había ninguna luz en las casas de la vecindad: la ventana de mi cuarto era la única iluminada. Hacía frío, pero a veces me gusta trabajar con la ventana abierta: mirar las estrellas descansa…”, así comienza El Eternauta haciendo referencia a un chalecito suburbano de clase media, habitado por Juan Salvo, el narrador, junto a su esposa Elena y a su hija Marta, que duermen mientras en el altillo éste y sus amigos juegan al truco.

Ventana del taller de Oesterheld en la casona de Beccar.
Ventana del taller de Oesterheld en la casona de Beccar.

“Muchas veces también soñamos con esos personajes de El Eternauta, Oesterheld siempre dejaba algo que a nosotros nos llevaba a aprender y a compartir. Ese fue su aporte militante que realmente que es lo que nosotros queremos reconocer”, comentó Rufina Gastón.

 

Además de la colocación de la baldosa como primer símbolo distintivo, en los últimos años diferentes organizaciones sociales vienen promoviendo la declaración de la casa como Sitio de Memoria con el objetivo de prolongar la historia, siguiendo el legado de Oesterheld: el héroe verdadero no es individual, sino colectivo.

El homenaje

En la esquina de Ayacucho y Rivadavia, donde se ubica la casa que supo albergar al historietista, vecinos, militantes y compañeros de Oesterheld se convocaron para realizar la esperada conmemoración.

El primer orador del acto, que comenzó pasadas las 11.30 horas, fue Héctor Rodríguez, integrante de Barrios por la Memoria y Justicia de Zona Norte, quien explicó la importancia de la jornada: “Hoy, además de ser el Día de la Bandera, es una fecha muy especial porque hace exactamente un año falleció Elsa Sánchez, la viuda y compañera de Oesterheld. Este hecho hace mucho más emocionante el momento.”

Más de una generación de militantes creció ayudada por la figura del hombre que hoy conmemoramos, por eso estamos muy satisfechos.

“Más de una generación de militantes creció ayudada por la figura del hombre que hoy conmemoramos, por eso estamos muy satisfechos. Fue una persona que trascendió nuestras fronteras y la masividad de la convocatoria así lo expresa”, comentó Rodríguez.

13509852_10208210237226361_329830623_oA la lista de oradores se sumaron Delia Giovanola, integrante de Abuelas de Plaza de Mayo; César Nieto, de la Comisión de la Memoria y Justicia de Zona Norte; Fernando Oesterheld, nieto del autor de El Eternauta; y Miguel y Pablo Fernández Longo, compañeros de vida y de militancia, además de otros amigos del barrios que revivieron historias y anécdotas.

Datos sobre su desaparición

Héctor acompañó a sus hijas a Ezeiza, en junio de 1973. Se hicieron militantes montoneros. Oesterheld pasó a la clandestinidad, desde donde finalizó el guión, y el 27 de abril de 1977 fue secuestrado por las fuerzas armadas en La Plata, habiendo ya desaparecidas y asesinadas sus cuatro hijas. También desaparecieron y asesinaron sus yernos y nietos.

Estuvo detenido en los centros clandestinos El Vesubio y El Sheraton. No se conocen a ciencia cierta las circunstancias ni la fecha precisa de la muerte de Oesterheld, aunque se supone que tuvo lugar en 1978.

La Fiscalía de Núremberg, Alemania, investigó también su secuestro y desaparición forzada en la Argentina. Su caso fue presentado por la Coalición contra la Impunidad en la Argentina, que en 2004 recibió el Premio de Solidaridad de Bremen, otorgado por el Senado de esa ciudad hanseática.

En tanto que su esposa, Elsa Sánchez, era una Abuela de Plaza de Mayo y falleció en 2015 con la esperanza de que su historia, como la de tantos otros, no quedará en el olvido.