Catedral de San Isidro: historia de la ruina al esplendor

Un repaso sobre la historia de uno de los templos más importantes de la Provincia de Buenos Aires, luego de la Catedral de La Plata y la Basílica de Luján. Del estado en decadencia hasta la última refacción que demandó ocho años y le devolvió el esplendor que la convirtió desde 1898 en un ícono de la zona norte.

La influencia de la Catedral es evidente y no sólo desde el punto de vista religioso. No hay libro, publicidad o foto de San Isidro en los que no esté presente su imagen. Es visita obligada de cuento turista o viajero transite por la región.

Ubicada en la avenida Libertador al 16200, la catedral, templo religioso de estilo neogótico, fue construida en el año 1898 por los arquitectos Jacques Dunant y Charles Paquín sobre un gran solar declarado como Lugar Histórico Nacional en octubre de 1963.

 El templo y su historia

Esta historia se remonta al año 1706, cuando el Capitán don Domingo de Acassuso tuvo un sueño, ya mitificado, bajo un espinillo, en el cual se vio como edificador de una iglesia. Férreo devoto de San Isidro Labrador, decidió levantar una capilla y fundar una Capellanía donde actualmente se alza la Catedral de San Isidro.

El 23 de octubre de 1730 se transformó en sede parroquial y subsistió hasta 1895 cuando tuvieron que demolerlo por su mal estado que hacía previsible la posibilidad de derrumbe.

El estilo de la catedral es neogótico. Las columnas son de forma cilíndrica y las paredes de piedra y ladrillo, tienen seis aberturas con vitraux de cada lado, las cuales fueron confeccionadas en Francia. La torre tiene una altura de 68,65 metros. Posee además un órgano francés construido por la casa Cavaillé-Coll en 1906.

catedral3La imponente Catedral, con capacidad para 3.000 personas, fue nombrada como tal por el Papa Pío XII el 8 de junio de 1957, y fue designado como primer Obispo de la Diócesis Monseñor Antonio María Aguirre.

Es uno de los grandes ejemplos de arquitectura Neogótica realizada en Argentina a principios del siglo XX. Su torre principal mide 68 m de alto. Su base es una cruz latina de tres naves; las paredes de piedra y ladrillo tienen aberturas con vitraux confeccionados en Francia.

“Después de las catedrales de Luján y La Plata es la más importante”.

“Después de las catedrales de Luján y La Plata es la más importante”, afirmó el director de la obra de refacción el arquitecto, Fernando Fegini.

La Catedral recupera su esplendor

Desde 2002, la Catedral de San Isidro estuvo aproximadamente ocho años en obra, donde se buscó mejorar su aspecto, ya que era deslucido y crítico. Los grandes niveles de humedad hacían que techos, ventanas y terrazas comiencen a degradarse y rajarse, degradando también la mampostería y revoques, lo cual afectaba directamente a la estructura del templo oxidándola y debilitándola.

El trabajo integral de restauración, que requirió una exigente planificación, había comenzando en 1999 con un análisis profundo del proyecto a cargo de una comisión restauradora que se mantuvo a lo largo de toda la obra, dirigida por el arquitecto Fernando Fegini e integrada por el ingeniero Juan José Briozzo, los arquitectos Jorge Valera y Francisco Santa Coloma y el párroco Pedro Oeyen.

catedral4Fernando Fegini dialogó con QuePasa acerca de las peripecias y el estado lamentable en que se encontraba uno de los templos más importantes de la Provincia de Buenos Aires: “La documentación que se hizo para esta obra es única en el mundo, están estudiados hasta los mínimos detalles. Nos encontramos con un templo muy degradado, un siglo sin haberle hecho el mantenimiento necesario para una Catedral de ésta índole. Hoy se puede decir que la catedral está como nueva y es un orgullo para cualquier sanisidrense y apasionado de la arquitectura”, afirmó Fegini.

La principal restauración comenzó en 2002 y finalizó recién en 2009. La misma respetó el estilo original del templo, el arreglo de techos, de los vitraux, de las aberturas, del interior de la torre y reposición de ornamentos.

Posteriormente, a partir de 2006, el plan fue devolverle el brillo al interior: quitaron el revoque a la hoja y la imitación mármol de los zócalos, y restauraron las imágenes. Por último, a principios de este año, hicieron una obra de conservación de la fachada con la intención de impermeabilizar y reparar posibles fisuras y fallas en el revoque.

“La documentación que se hizo para esta obra es única en el mundo”.

La primera etapa, iniciada en mayo de 2002, que también incluyó el refuerzo de las estructuras del edificio, finalizó en 2003.

Al año siguiente comenzó la segunda etapa de la obra con trabajos en el exterior del templo. Se repararon las fachadas y se repusieron los ornamentos que fueron sacados en 1965 porque por su estado representaban un serio peligro para los que circulaban por los alrededores del templo. Se hizo además el arreglo de vitraux, se repararon 36 piezas, vidrio por vidrio. Se arreglaron también todas las puertas de entrada de roble, unas diez puertas de cinco metros de altura.

Se recolocaron cerca de 400 ornamentos, lo que da un esplendor especial a ese templo que sin duda es el edificio más emblemático de la zona norte. Esta segunda etapa concluyó en 2006, y según detalló el arquitecto Fegini “fue un trabajo ímprobo porque no estaban los moldes, lo que se hizo fue llamar a la comunidad y solicitar que el que tuviera fotos de la catedral viejas las acercara, y con eso se armó una especie de galería de fotos y se fueron reubicando los ornamentos, en base a fotos, con el ojo de un especialista”.

Por último, se trabajó en la tercera y última etapa con tareas en el interior de la Catedral. En esta instancia, se rehicieron los pisos de mosaicos granítico y se quitó el revoque que se colocó en la restauración de 1965 y que tapaba al anterior mucho más vistoso. Se volvió así a la pintura original, a la vez que se colocaron nuevos ornamentos. Además, se rehizo la instalación eléctrica, y se instalaron nuevos sistemas de audio e iluminación.

En tanto, se volvió a hacer el presbiterio, que ahora es de madera y se construyó unos metros más atrás que el anterior, permitiendo así una mejor visión y mayor cantidad de asientos.

“Lo que más le atrae a la gente cuando la visita es el Cristo suspendido, no es un rasgo común de las iglesias”, aclaró el arquitecto.

Esta última etapa abarcó también la obra de recuperación de la Capilla del Santísimo y la construcción de un sótano para depósito. “Bajo la santería sabíamos que estaba enterrado el párroco Diego Palma. Los restos que encontramos los juntamos y lo pusimos en una urna en la entrada de la santería. Asimismo, cerca del altar se encuentra enterrado el primer obispo Monseñor Aguirre y se hicieron dos nichos más para los próximos obispos”, comentó Fegini.

Para llevar adelante esta monumental obra de restauración, que implicó casi ochos años de intenso trabajo, la parroquia de la Catedral de San Isidro recibió donaciones de la Municipalidad de San Isidro, de empresas, de entidades intermedias locales y de particulares. La obra demandó alrededor de $5 millones de pesos.

2015: la última refacción

Cuando el plan de renovación había terminado, en 2015 una de las centenarias ventanas de la torre se desprendió y cayó sobre el atrio. El Obispado resolvió iniciar una última y meticulosa etapa: cambiar las 24 lucarnas o claraboyas que adornan la terminación de la torre, que no tuvieron ningún tratamiento desde el 14 de junio de 1898, cuando inauguraron el templo. Un costo que demandó cerca de $ 400 mil pesos.

La Catedral permanece abierta todos los días de 08 hs a 20 hs. Para realizar una visita guiada podés comunicarse con el Centro de Guías de Turismo de San isidro (4743-1854 o 15-3465-2178).