Secuestros virtuales: una modalidad de delito en crecimiento

En la mayoría de los casos los mayores de 70 años son las principales víctimas. El 10% de los intentos termina en forma exitosa para los delincuentes, que incorporaron “lloronas” para lograr mayor dramatismo. La zona norte no escapa a este tipo de modalidad delictiva.

Es una modalidad delictiva que comenzó en los últimos años y cada vez adquiere mayor protagonismo, la zona norte no queda exenta. En la mayoría de los casos no son denunciados de manera formal y los secuestros son en realidad una estafa.

“Durante el primer semestre se viene registrando un promedio de 50 casos con secuestros virtuales que son exitosos para las bandas, logrando recibir dinero o bienes materiales de los damnificados. Pero sabemos que sólo se denuncia el 25% de los hechos”, reveló una fuente judicial a Diario Popular.

Los expertos sostienen que son exitosos para los delincuentes alrededor del 10 por ciento de los llamados, y que en el último tiempo, para reforzar la tenebrosa modalidad, incorporaron a “lloronas” o “aulladores”, que simulan sufrir golpes y torturas en el falso cautiverio.

La cantidad de casos es la que estima la justicia de manera aproximada, ya que muchos casos no llegan a denunciarse porque no se consuman. En la mayoría, los secuestradores dicen que tienen a un familiar y piden un rescate a cambio de su liberación. Además, utilizan los datos que las propias víctimas dan para extorsionar.

Los mayores de 70 años son el blanco fácil de los secuestradores virtuales. Generalmente este tipo de episodios son realizados en horas de la madrugada, tratándose, en su mayoría, de damnificados de entre 60 y 70 años, a quienes le simulan secuestros de familiares.

En zona norte los casos se multiplican por semana. Elsa es vecina de Vicente López, tiene 71 años y fue víctima de esta modaldiad de secuestros. El sábado 9 de julio a las 5 de la mañana en su casa de Florida, ubicada en Blas Parera e Hipólito Yrigoyen, la llamaron al teléfono de línea donde se escuchaba de fondo los gritos de una mujer haciéndose pasar por su hija, solicitándole ayuda y dinero. Le exigen que busque todo el dinero en efectivo que tenga y elementos de oro, que la ponga en una bolsa negra y la dejara en la vereda. En todo momento la amenazaban con no cortar la comunicación.

Elsa relata que una señora pasó por la puerta de su casa, delante suyo y retiró la bolsa, mientras por teléfono le decían que había entregado muy poco efectivo y que por ese motivo no iban a devolverle a su hija. Ante la situación desesperante, Elsa pidió hablar con otro familiar para conseguir mas dinero y cortó la comunicación. Nunca más la volvieron a llamar.

Unos días después a diez cuadras, su otra hija sufrió un episodio similar. El sábado 23 de julio a las cinco de la mañana, en San Martín y General Paz, llamaron a Virginia con el mismo modus operandi. “Por suerte estaba alertada sobre lo de mi mamá y además no tiene hijos que pudiesen secuestrar”, dijo su hermana en diálogo con QuePasa.

En San Isidro también se registraron delitos bajo esta modalidad. Alicia, de 77 años, vive en la calle Liniers del barrio La Calabria, y junto a su esposo sufrió una situación similar a la de Elsa: “Sonó el teléfono a la madrugada, la voz era la de mi hijo, mi marido y yo lo escuchamos, era él”, dijo recordando la situación y aun no pudiendo creer haber caído en la estafa.

Alicia también fue inducida a no cortar el teléfono y movida por la desesperación juntó cerca de 3000 dolares que tenía guardados y los puso en una bolsa. “Me dijeron que los deje en la vereda, yo bajé y lo hice. No vi a nadie”.

Recién descubrió que había sido estafada horas más tarde cuando pudo comunicarse con su hijo, que estaba de viaje en el exterior. “Yo sabía que había viajado a Brasil, pero pensé que lo habían secuestrado allá o que lo tenían desde hace dos días”.

En el último tiempo se sumó una nueva variable a este tipo de delitos. La misma se inicia en la cola de un cine donde una promotora se acerca para pedirle los nombres a una pareja para un concurso. Adicionalmente se le solicita un número fijo para llamar “en caso de que gane”. Acto seguido la pareja ingresa al cine y apaga el celular. En ese momento, se produce el llamado extorsivo a la familia dando detalles tan precisos, de hasta como están vestidos sus familiares.

Para evitar este tipo de delitos, los investigadores y especialistas recomiendan, nunca decir el nombre completo de la persona a la que supuestamente tienen secuestrado e intentar por otro medio ponerse en contacto para confirmar que se trata de una farsa.

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