100 años de la Torre Ader

El 9 de Julio de 1916 se colocó la piedra fundamental. La Torre de la Independencia o más conocida como "Torre Ader", forma parte de los orígenes del municipio de Vicente López. Aquí, un relato elaborado por el Centro de Investigación Histórica local.

Al aparecer el año 1910, el país entero se preparó para festejar el centenario de su emancipación organizándose un frondoso programa de agasajos, conmemoraciones y presentes. Como era de suponer, las colectividades extranjeras no estuvieron ausentes en ese momento tan importante para la argentinidad. No podía ser menos la colectividad británica que en aquel entonces era la de mayor poderío económico y quiso hacerse presente en forma destacada con la erección de un monumento recordatorio en el corazón de nuestra ciudad. Cuantos proyectos se presentaron no sabemos, pero dos de ellos los conocemos  (uno fue ganador y el otro perdió).

El ganador que todos ustedes conocen, es la “Torre de los Ingleses” (hoy llamada “Torre Monumental”) sita en Retiro, cuyo reloj de cuatro caras ha sido utilísimo para varias generaciones que diariamente alzaron la vista para saber si llegarían a tiempo al trabajo o para tomar el tren, principalmente cuando teníamos aquellos inviernos de antes y cuando todavía no se había popularizado el uso del reloj pulsera y abrir sobretodos, sacos, correr chalina o bufanda para llegar al bolsillo del chaleco y consultar el “Condal” o similar reloj de bolsillo con cadena, era para pensarlo dos veces, o mejor aun no pensarlo y mirar para arriba, cosa que se podía hacer sin sacarse los guantes, prenda obligatoria en aquellas épocas al igual que el sombrero o gorra.

El estilo de esta torre, tema que puede haber primado a la hora de la elección, era el imperante en Inglaterra en los siglos XV y XVI, con una altura de 76 metros y tuvo un costo de noventa mil libras esterlinas.

torre ader3El perdedor, tuvo que contentarse con un lugar mucho más retirado y con muy escasa circulación, solamente algunos vecinos de los alrededores, por lo que aun hoy es desconocido para muchos habitantes de nuestra ciudad, pero realmente el que gano fue Vicente López, pues el padre del ingeniero proyectista, era Don Bernardo Ader, vasco francés, dueño de una casa quinta en Vicente López, limitada por las actuales calles Paraná (limite con San Isidro); Primera Junta (limite con San Martin), Montes de Oca y Avenida Ader, más una fracción lindera que abarcaba parte de la actual Villa Ballester en el vecino partido de San Martín.

El ingeniero proyectista Eduardo y su hermano Bernardo fallecieron con menos de un mes de diferencia, a los 26 y 24 años de edad, ambos solteros.

Don Bernardo padre ya había pensado construir una nueva casa en reemplazo del casco de la vieja quinta, pero ante la muerte de sus hijos varones y siguiendo la idea de estos, ya perdido el concurso de la Torre, decidió por su cuenta y a su costo, levantar la Torre como mirador de la construcción proyectada, solicitando a la Municipalidad de Vicente López  el permiso respectivo el 24 de junio de 1916 (expte n° 239/16); otorgado este, el 9 de julio coloco la piedra fundamental – la llamo “Torre de la Independencia”, pero muy pocos usamos ese nombre, imponiéndose el de su dueño – es por eso que se la conoce por “Torre Ader”.

Según datos bastante seguros, pero no documentados, fue inaugurada solemnemente el 9 de Julio de 1917 y durante muchos años fue punto de referencia para los que viajaban en el entonces ferrocarril Central Córdoba, luego llamado ferrocarril del Estado, ferrocarril Belgrano y ahora Ferrovías S.A.

Los pasajeros entre Villa Adelina o Munro y Retiro tenían dos referencias visuales, ambas Torres, una en cada punta del recorrido. Posteriormente, se lotearon los terrenos y toda la zona circundante y nuestro monumento local con sus 55 metros de altura, quedó semioculto y rodeado de fábricas y casas de vivienda.

Su estilo florentino del siglo XVII, sus 230 escalones de mármol de Carrara, con baranda de hierro, ladrillos exteriores cerámicos a la vista y piedra labrada realzan su imponente aspecto, ubicado sobre una rotonda de once metros de diámetro en la intersección de las calles Juan José Castelli y Triunvirato, pero privado de toda perspectiva. En el año 1967, las nietas de Ader, señoras, Elisa y Bernardina Grunbaum Ader de Torralva (casadas con dos hermanos) resuelven donar la Torre y la rotonda a la Municipalidad.

Pero más de cien años a cuestas, son muchos y el paso de estos, sumado también al de algunos inadaptados, se hizo sentir en las nobles estructuras y sin ningún nexo ni trabajo en común, los gobiernos de la ciudad de Buenos Aires y de Vicente López decidieron en forma separada, que llegó el momento de encarar una profunda restauración,  restauración que respetara las formas y estilos originales y así se hizo.

Feliz y benemérita coincidencia de esos dos gobiernos que han evitado el cruel ocaso de dos joyas arquitectónicas, una la nuestra – producto del espíritu de un enamorado del suelo y de la patria que le dio albergue, simbolizando la independencia (1816) y la otra el homenaje de una colectividad residente a la emancipación de mayo (1810).

Y ya que hablamos de coincidencias, aunque de evidente distinta convicción religiosa, el lema de la Torre Ader es “Mon droit el Dieu” (Mi derecho y Dios) y el de la Torre Monumental es “Dieu et mon droit” (Dios y mi Derecho), los que pueden leerse esculpidos en los respectivos frentes.
Centro de Investigación Histórica de Vicente López.

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