Días atrás, la Policía Bonaerense allanó un prostíbulo en la zona oeste del conurbano. Ubicado en la avenida Rivadavia al 12000, localidad de Ciudadela, el local "Las Diablitas de Karin" fue desbaratado y quien presuntamente regenteaba el lugar quedó detenida. La Dirección de Investigaciones Trata de Personas de la fuerza provincial encontró que había 15 presuntas trabajadoras sexuales, entre ellas, una chica de 16 años que habría sido prostituida.
En el lugar, el personal policial incautó 293 mil pesos en efectivo, siete celulares para ser peritados, preservativos y lubricante, lencería erótica, los volantes de la organización y se detuvo a tres personas, con otros cuatro aprehendidos que se encontraban en el lugar, en una causa a cargo de la fiscal Vanesa Leggio, bajo la calificación de "explotación económica, promoción de la prostitución y administración en casa de tolerancia en concurso ideal entre sí, de personas mayores y menores".
A la presunta regente del lugar, de 31 años, le secuestraron también su Chevrolet Prisma, que debe casi 6,5 millones de pesos en multas por exceso de velocidad, según registros oficiales. Según informó Infobae, se encontró en otro procedimiento en Merlo el contrato de alquiler de la casa donde funcionaba el burdel, firmado por la mujer, con fecha desde 2024 hasta 2026, dos años por la escasa suma de 600 mil pesos.
De acuerdo a lo que indicaron fuentes de la investigación a ese medio, ella vivía en el lugar y se la vincula a un segundo bar, llamado Infierno, ubicado a menos de dos cuadras del prostíbulo, que supuestamente su banda ponía a punto para abrir un nuevo burdel.
También fue arrestado un presunto socio, así como un encargado de seguridad del lugar y a otro encargado de pasar el trapo y mantenimientos generales.
El número de WhatsApp en los volantes de “Las Diablitas” fue desactivado tras el procedimiento.
Ambos lugares terminaron clausurados, con una faja de la Municipalidad de Tres de Febrero. También, se encontraron a varios supuestos clientes, entre ellos un hombre oriundo de Paraguay buscado con pedido de captura por un juzgado contravencional de CABA en un caso de lesiones leves, amenazas, e incumplimiento de los deberes de asistencia familiar.
El hombre en cuestión estuvo preso en el penal de Ezeiza, luego de que la fiscal Paloma Ochoa lo acusara de vender cocaína y marihuana prensada en la Villa 20 de CABA junto a una serie de cómplices, un partícipe secundario. El Tribunal Federal N°2 le dio dos años y seis meses de prisión en 2016.