Se llevó adelante en el Museo de la Reconquista un homenaje al Padre Francisco “Pancho” Soares, asesinado durante la última dictadura militar. Con una exposición homenaje al cura que vivió en Carupá, se inauguró un espacio para muestras temporales. El evento también contó con la participación del ensamble musical Namuncurá y Los Primitos de Morales, protagonistas de un recital dedicado a la memoria de las víctimas de la dictadura.
La muestra fue ideada por el párroco Jorge Marenco y expuesta por primera vez en la parroquia Nuestra Señora de Carupá, donde trabajó Soares. Posteriormente, surgió la oportunidad de trasladarla al Museo de la Reconquista en el marco del homenaje a las víctimas del terrorismo de estado. Al respecto, Marenco, comentó: “Estamos orgullosos de poder contar con este espacio y mostrar todo lo que rodeaba a la figura de Pancho, para representarlo tal cual era; un hombre humilde que se ganó el respeto y el cariño de la gente trabajando siempre en pos de los más necesitados”.
El Museo de la Reconquista posee la Sala de la Memoria, la Verdad y la Justicia, para las víctimas del terrorismo de estado. Allí se recuerda y homenajea la lucha de hombres y mujeres de Tigre; obreros, estudiantes, docentes, religiosos, funcionarios, artistas e intelectuales, quienes sufrieron persecución y desaparición. En un salón contiguo se encuentra la exposición del Padre Soares, que estará disponible por tres semanas. La muestra cuenta con fotos y elementos personales del cura como carpetas, plantillas grabadas en oro, tarjetas personales, ropa y una máquina de escribir.
El Padre Pancho Francisco Soares nació en 1921 en San Pablo, Brasil y tres años después se trasladó a Buenos Aires. En 1945, es ordenado sacerdote, se nacionaliza argentino en 1963, integrándose a la Diócesis de San Isidro y ese año se instala definitivamente en Carupá.
El 13 de febrero de 1976 fue asesinado durante la última dictadura militar. Poco antes de su muerte, había participado en el entierro de delegados sindicales de los Astilleros Astarsa, que fueron secuestrados y perdieron su vida por reclamar mejoras laborales.
En el año 2011, el Municipio de Tigre lo declaró “Ciudadano Ilustre Post Mortem” por sus acciones en defensa de los derechos humanos y de los vecinos del distrito. Asimismo, se rebautizó con su nombre a la calle Catamarca y cada año se organiza un homenaje en su honor en la capilla “Nuestra Señora de Carupá”.
En el evento estuvieron presentes autoridades del municipio; Pablo Pereyra, el director del Museo de la Reconquista; y los representantes de la Comisión de la Memoria, la Verdad y la Justicia Zona Norte, Jorge Witis, Rufina Gastón y Graciela Villalva.