Ojea encabezó un rezo por una virgen vandalizada en San Isidro

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y obispo de San Isidro, acompañado por el presbítero Raúl Pizarro, realizó una oración en un predio ubicado al costado de la autopista Panamericana en el marco del Día de la Fraternidad.

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En un predio ubicado a un costado en la autopista Panamericana, a la altura del cruce con Av. Márquez en el partido de San Isidro, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Oscar Ojea, rezó una oración junto a la virgen, por la paz y la fraternidad en ese lugar, donde hace pocos días fue encontrada destruida y violentada la imagen de la Virgen María que allí estaba.

Acompañado por el presbítero Raúl Pizarro, párroco de la parroquia Santa Rita, fieles de parroquias de la Diócesis de San Isidro, Ojea realizó el gesto en el marco del Día Internacional de la Fraternidad.

“Hemos querido venir para hacer junto a ella una oración por la paz y la fraternidad entre nosotros, entre los argentinos, para que ella nos ayude a poner fin a los hechos de violencia que reflejan una enorme inestabilidad del corazón, por eso pedimos especialmente por aquellos que han cometido este delito” comenzó expresando en su mensaje el obispo de San Isidro.

Asimismo, el monseñor pidió a la Virgen que podamos “aprender a crear espacios fraternos, a respetarnos, a escucharnos, a tolerarnos, cuando las cosas vayan muy en contra de lo que pensamos, de lo que sentimos, pero no lastimar los sentimientos”, y agregó “y que nos sostenga, que quite de nosotros todo espíritu de violencia, de revancha, de resentimiento, pidiendo por aquellos que no piensan ni sienten del mismo modo que uno puede pensar respecto a los sentimientos religiosos”.

Hacia el final de su mensaje Ojea afirmó que “nuestra Patria es un campo muy bien abonado, y lo ha sido para el diálogo interreligioso; nosotros vamos a aportar todo lo que esté de nuestra parte en nuestra experiencia de diálogo y de entendimiento para que este tipo de hechos no reflejen la inestabilidad profunda en tantos y tantas hermanas nuestras”.