Tras nueve meses de reclamos junto a sus compañeros y amigos, esta semana Laura Cáceres volvió a trabajar. Es un caso único en el país, porque la trabajadora denunció que había sido despedida por la empresa Pedidos Ya por "organizarse sindicalmente y pelear por sus derechos". En abril la Justicia había ordenado su reinstalación.
Cáceres es parte de la Red de Trabajadores Precarizados y de la Asamblea Nacional de Trabajadores de Reparto (ANTR), donde personas que trabajan con distintas aplicaciones se organizan por mejores condiciones laborales, y el pasado 11 de septiembre la empresa de delivery la desvinculó, bloqueándole su cuenta con el argumento de que no había entregado los pedidos a los usuarios dentro de un tiempo prudente y en condiciones.
La joven desmintió estos argumentos con pruebas a través de un telegrama laboral que explicaba que los pedidos fueron llevados a quienes lo solicitaron, con las clientas de testigos. Allí también argumentaba que su despido era "persecutorio y antisindical”, porque ella había estado organizándose junto a otros trabajadores de otras aplicaciones para exigir aumento del pago por pedido y también mejores condiciones laborales.
A partir de ese momento, Laura Cáceres comenzó una campaña por su reinstalación que contó con el apoyo de distintos sectores de trabajadores y organizaciones sociales y políticas. Alrededor de su reclamo, se organizaron distintas actividades que permitieron que su situación llegue a los medios y también a la Justicia. En abril de este año la jueza Rosalía Romero del Juzgado del Trabajo N°71 ordenó su reinstalación.
La lucha que dio la joven de 21 años junto a sus compañeros obligó a que la empresa le tuviera que habilitar su cuenta en la aplicación esta semana. Es el primer caso en el país donde esta empresa, por presión de un fallo judicial, reinstala a una empleada despedida por reclamar mejores condiciones laborales y salariales.
Cáceres, oriunda de la localidad de Derqui, manifestó que “esto lo conseguimos luchando. Siempre nos dicen que no tenemos que pelear porque es en vano hacer algo contra esta empresa que pareciera ser un robot".
"Quedó demostrado que, detrás de la aplicación, hay personas físicas de carne y hueso que se enriquecen a costa de explotar hasta más no poder a la juventud y que se puede torcerles el brazo”, expresó.